Cuatro hombres vigilan el acceso en una calle de la barriada de Los Rosales de Ceuta en la que han colocado una valla de obra amarilla que cierra el paso. Pusieron su frontera particular el jueves, el mismo día en el que se produjo la entrada de más de 60.000 personas en la ciudad desde Marruecos, temerosos de que los inmigrantes entraran en sus casas. Teniendo en cuenta la proporción de quienes llegaban y la población de la ciudad, de 83.000 habitantes, se temía que no tardarían en llegar hasta allí, como ocurrió. El sábado a mediodía, cuando la inmensa mayoría de los que accedieron a la ciudad de forma multitudinaria a través del espigón del puesto fronterizo de El Tarajal había regresado por su propio pie a Marruecos, pastoreados por el Ejército, mantenían su cinturón de seguridad. Los migrantes apenas se veían por el centro de la ciudad, pero todavía quedaban diversos grupos de jóvenes —“varios miles”, según el Gobierno de la ciudad autónoma— paseando por los barrios residenciales, dormitando en las sombras o intentando comprar algo de agua, tabaco o algo que comer. Uno de los vecinos de Los Rosales había colocado un sillón e ironizaba diciendo que allí, vigilando a la sombra, estaban “de lujo”. Con recelo de que se les estuviera grabando, señalaban los diferentes puntos con más vallados particulares.




Fonte: https://elpais.com/espana/2026-08-03/vallas-de-obra-para-cerrar-las-calles-y-batidas-para-ahuyentar-a-los-migrantes-que-se-resisten-a-dejar-ceuta-todavia-quedan.html