Sobre las 9.30 de la mañana del 7 de enero, Renee Good, poeta y madre de 37 años, murió tras recibir varios disparos de un oficial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Good, ciudadana estadounidense, estaba torpedeando un operativo migratorio en Minneapolis con su auto cuando el agente disparó contra el parabrisas y luego a quemarropa por la ventanilla. Semanas después, su muerte sigue reverberando en las redes de activistas que, por todo el país, se dedican a observar y documentar las redadas del ICE. Desde entonces, atestiguar los operativos, hacer sonar silbatos o grabar a funcionarios públicos mientras ejercen la agenda migratoria de Donald Trump, considerado un derecho constitucional protegido por la Primera Enmienda, se ha convertido en motivo de amenazas y acusaciones de obstrucción criminal.
Fonte: https://elpais.com/us/migracion/2026-01-24/se-desata-la-caceria-a-los-activistas-que-vigilan-las-redadas-del-ice-nuestro-trabajo-es-necesario-pero-sumamente-delicado.html