Propaganda chapucera, memes oficiales, imágenes de IA que ni pretenden convencer, solo saturar y confundir. Hay hasta un término ridículo para ello: slopaganda. Es curioso que la tosquedad de esas imágenes no sea un defecto sino su rasgo central. Por eso decir “esto es obviamente falso” no funciona como refutación: es exactamente la reacción que se busca. Si la propaganda del siglo XX aspiraba a parecer verdad, esta nueva forma exhibe su falsedad. Piensen en Trump caminando junto a un pingüino hacia una bandera de Groenlandia. Algunos señalaron que los pingüinos viven en el Polo Sur. Pero corregir el dato es no entender nada. El mensaje no es “esto es real” sino “podemos hacer que lo falso circule como si fuera real, y no puedes hacer nada”. El “error” es irrelevante.
Fonte: https://elpais.com/opinion/2026-02-01/valiente-minneapolis.html