El Gobierno cubano cedió esta semana, por primera vez en décadas, a la presión social. La indignación generada por las grotescas declaraciones de la ministra de Trabajo y Seguridad Social, que había negado la existencia de mendigos en la isla, desembocó en su renuncia. Fue el propio presidente, Miguel Díaz-Canel, quien le enseñó la puerta de salida con una desautorización pública. A las críticas de la oposición, dentro y fuera del país, se sumó el malestar incluso del aparato del Partido Comunista. Lo significativo es que el mandatario acabó reconociendo lo evidente; que en Cuba cunde la pobreza. La dimisión de Marta Elena Feitó supone un hito en 60 años de gobierno monolítico acostumbrado a negar la realidad y es la enésima muestra de las penurias a las que el régimen condena a la población.
Fonte: https://elpais.com/opinion/2025-07-19/miseria-en-cuba.html